Hoy empiezan los desfiles en Cibeles que son posibles gracias al talento creativo de los diseñadores y al buen hacer de sus modistas a las que dedico este post.
En Francia todos los grandes nombres de la moda ensalzan y cuidan muchísimo a las que ellos llaman "petites mains". Sin su trabajo artesanal no sería posible cada seis meses disfrutar del maravilloso espectáculo visual de la "haute couture". Dior habla de ellas en sus memorias con admiración y gran respeto; y la Maison Chanel en diciembre de 2008 dedicó un desfile preciosista a las bordadoras, artesanos, orfebres y modistas que trabajan para la casa de las camelias.
Todos los que desfilarán estos días en Cibeles estarán de acuerdo que en España cada vez es más difícil encontrar modistas especializadas. Probablemente sea porque no se ha dado el reconocimiento necesario a la profesión como en Francia y porque las condiciones de trabajo han sido precarias en algunos casos.
Una gran amiga trabajó durante veinte años en el taller de Elio Bernhayer. En aquel chalet de la calle Ayala 124 cosió de sol a asol junto con otras cincuenta modistas trajes para la aristocracia y clase financiera española. A finales de los setenta con la recesión y la llegada del prêt-à-porter el negocio fue peor y Elio decidió cerrar su taller. Cuando esto ocurrió sus modistas se encontraron en la calle porque para su sorpresa no estaban todas dadas de alta en la seguridad social. El modisto se declaró insolvente y esperó el plazo legal necesario para volver al panorama nacional de la moda con nombre propio.
Cada vez que paso por su tienda, leo que le rinden homenajes, veo sus desfiles en Cibeles me cuesta admirar sus vestidos sin recordar esta historia que he querido compartir con vosotros como pequeño homenaje a aquellas modistas olvidadas.
2 comentarios:
Qué complicado es todo en moda...
Un beso!
me ha gustado mucho lo que cuentas....un señor tan elistista con infulas de balenciaga no debría ser tan poco considerado con la gente que saca su trabajo adelante...ni te cuento como es LA RANCIA, otro que tal baila
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