Si entre tus propósitos de septiembre está llenar tu rutina diaria de momentos especiales, y dejar de sentirte frustrada por no llegar a todo, volver a ver “Amélie” te puede dar algunas pistas.Amélie no se deja marcar por la tragedia de su pasado, y en su mundo no hay ni rastro del escepticismo imperante, ni de los horarios medidos al milímetro, ni de la necesidad de hacer siempre cosas útiles y rentables.
Empieza el curso contagiada por el espíritu Amélie, con un gesto tan sencillo como dar los buenos días al conductor del bus con una sonrisa sincera.
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